« La preocupación por la oportunidad desigual y por la limitada
movilidad social se ha intensificado a medida que las distribuciones de ingreso
y riqueza han devenido más desiguales... el impacto de los antecedentes
familiares sobre el resultado depende tanto de la fuerza de la relación entre
el antecedente familiar y el resultado, cuanto de la magnitud de la desigualdad
entre los distintos antecedentes de familia. La desigualdad de resultado en la
generación actual es la fuente de la ventaja injusta recibida por la próxima
generación. Si estamos preocupados por la igualdad de oportunidad del futuro,
es necesario que estemos preocupados por la desigualdad de resultado de hoy »
Fragmento tomado del libro Desigualdad ¿Qué podemos hacer?
de Anthony B. Atkinson-2016-.
“ Al escuchar el término desigualdad, muchas personas piensan en
términos de alcanzar la “igualdad de oportunidad”. Esta frase se encuentra
frecuentemente en discursos políticos, manifiestos de partidos y retórica de
campaña. Es una poderosa convocatoria con largas raíces en la historia. En su
ensayo clásico Equality, Richard Tawney argumentó que todas las personas deben
estar “igualmente habilitadas para conseguir lo mejor de las capacidades que
poseen”. En la literatura económica reciente, siguiendo la obra de John Roemer,
los determinantes de los resultados económicos están separados en los que se
deben a “circunstancias” que están más allá del control personal, como los
antecedentes de familia, y los que se deben al “esfuerzo”, del cual cada
individuo es responsable. La igualdad de oportunidad se alcanza cuando las
primeras variables —circunstancias— no juegan ningún papel en el resultado
final. Si algunas personas trabajan más duro en la escuela, pasan sus exámenes
e ingresan en la escuela de medicina, entonces al menos parte (aunque no
necesariamente todo) de sus salarios más altos como médicos puede atribuirse a
su esfuerzo. Si, por otra parte, su lugar en la escuela de medicina está
asegurado mediante la influencia familiar (por ejemplo, la preferencia otorgada
a los hijos de los alumnos egresados), entonces existe desigualdad de
oportunidad.
“ El concepto de igualdad de oportunidad es atractivo. Pero ¿significa
que la desigualdad de resultado es irrelevante? En mi opinión, la respuesta es
“no”. La desigualdad de resultado aún es importante, incluso para quienes
comienzan por la preocupación sobre la “igualdad de condiciones”. Para ver por
qué, necesitamos empezar por notar la diferencia entre los dos conceptos. La
desigualdad de oportunidad es esencialmente un concepto ex ante—todas las
personas debieran tener un punto de partida igual—, mientras que gran parte de
la actividad redistributiva se ocupa de resultados ex post. Quienes piensan que
la desigualdad de resultado es irrelevante consideran que la preocupación por
resultados ex post es ilegítima y creen que una vez que se ha establecido
igualdad de condiciones para el curso de la vida no debemos inquirir acerca de
estos resultados. Para mí esto es erróneo por tres razones.
“ Primero, la mayoría de las personas no encontrarían aceptable ignorar
inmediatamente lo que sucede después de que se ha dado la señal de inicio de la
carrera. Los individuos pueden esforzarse, pero también pueden tener mala
suerte. Supongamos que algunas personas tropiezan y caen en la pobreza. En
cualquier sociedad humana se les suministrará ayuda. Más aun, muchos pensarán
que esta ayuda se les deberá ofrecer sin indagar las razones por las que la
persona cayó en desgracia. Como los economistas Ravi Kanbur y Adam Wagstaff
hacen notar, sería moralmente repugnante “condicionar la repartición de sopa a
una inspección de si fue la circunstancia o el esfuerzo lo que condujo al
resultado de que el individuo […] esté en la fila de la sopa”. La primera
razón, entonces, por la que los resultados importan es que no podemos ignorar a
aquellos para los que el resultado es la privación —aun si la igualdad de
oportunidad ex ante existiera—.
“ Pero el significado de los resultados es más profundo que esto,
conduce a la segunda razón por la que la desigualdad de resultado importa.
Necesitamos distinguir entre igualdad competitiva y no competitiva de
oportunidad. La última asegura que todas las personas tienen igual oportunidad
de satisfacer sus proyectos de vida “independientes”. Para continuar con la
analogía atlética, todos pueden tener la oportunidad de conseguir certificados
de natación. En contraste, la igualdad competitiva de oportunidad significa
sólo que todos tenemos una oportunidad igual de participar en una carrera —una
competencia de natación— donde hay premios desiguales. En este caso más típico
existen recompensas desiguales ex post, y es aquí donde entra en escena la
desigualdad de resultado. La existencia de una distribución altamente desigual
de los premios es la que nos conduce a asignar tanto peso a asegurar que la
carrera es justa. Y la estructura de premios está construida socialmente en
gran medida. Nuestros arreglos económicos y sociales determinan si el ganador
obtiene una corona o tres millones de dólares (que es el premio máximo en el
torneo del Abierto de Tenis de los Estados Unidos en 2014). El principal tema
de este libro es la determinación de la estructura de premios.
“ Finalmente, la tercera razón de la preocupación por la desigualdad de
resultado es que afecta directamente a la igualdad de oportunidad —para la
próxima generación—. Los resultados ex post de hoy configuran las condiciones
ex ante de la competencia de mañana: los beneficiarios de la desigualdad de
resultado de hoy pueden transmitir una ventaja injusta a sus hijos en el
futuro. La preocupación por la oportunidad desigual y por la limitada movilidad
social se ha intensificado a medida que las distribuciones de ingreso y riqueza
han devenido más desiguales. Esto se debe a que el impacto de los antecedentes
familiares sobre el resultado depende tanto de la fuerza de la relación entre
el antecedente familiar y el resultado, cuanto de la magnitud de la desigualdad
entre los distintos antecedentes de familia. La desigualdad de resultado en la
generación actual es la fuente de la ventaja injusta recibida por la próxima
generación. Si estamos preocupados por la igualdad de oportunidad del futuro,
es necesario que estemos preocupados por la desigualdad de resultado de hoy.”
Selección M.T.M.